Roberto Balbontín “el Pije del Diablo”, el campeón pesado de la UC

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[1] Por Jorge Drouillas Espinosa

El boxeo parece tener por lo general pocos integrantes en sus filas de la clase alta, más aun en Chile los pesos pesados no son la tónica. Esta historia es la de Roberto Balbontín un hábil púgil peso pesado representante de la Universidad Católica siendo la sensación del torneo 1937 interuniversitario, irrumpió en 1938 participando en el campeonato latinoamericano amateur de box de Lima, como principiante en la categoría de peso medio, con tan solo 20 años logro llegar a las instancias finales , perdiendo en semi finales, a esa edad estaba en la categoría de peso medio, desde donde aún podía aumentar su potencial debido a su envergadura y capacidad física.

Balbontín destaco en los circuitos amateur como un hábil púgil de las categorías más pesadas, con un buen manejo de la izquierda y una devastadora derecha, sus inicios en el boxeo se deben a su origen en Valparaíso, en donde su padre era dirigente de un club en donde desde su infancia se rodeó, de los elementos del boxeo conociendo los gimnasios locales y el boxeo en el puerto, Balbontín quien más bien pertenecía a los sectores acomodados de la quinta región, no entrenaba pero si conocía muy bien el ambiente. En 1937 ingresa a la Universidad Católica en Ingeniería Química, es ahí en donde se integra al deporte universitario, como el basquetbol y atletismo.

Con una constitución fuerte y elevada estatura, poseía los medios para poder brillar en cualquier deporte, sin embargo el entrenador de boxeo de aquella casa universitaria, el mítico “Chago Lopez” lo tomo como pupilo y lo hizo bajar de semi pesado a mediano, para darle posibilidades de combatir en 70 kilos, es claro que en el medio pugilístico los boxeadores robustos y altos eran más bien escasos y no muy comunes debido a las carencias nutricionales de las clases populares, por esto mismo la categoría de pesados en general en Latinoamérica, era un tanto escasa de competencia, fue así como con tan solo 20 años , ya había conquistado 4 campeonatos de boxeo universitario dando un buen resultado en el campeonato Latinoamericano de Lima en 1938.

En 1939 de vuelta en su natal Valparaíso, gano el campeonato de la Armada durante su servicio militar, el comandante a cargo del evento, lo inmortalizo con la frase: “Bueno el pije del diablo[2], quien venció a los púgiles más aguerridos de las FF.AA.

 En 1940 Balbontín viaja a los Estados Unidos a realizar estudios superiores y retoma la actividad deportiva, con el futbol, básquetbol y atletismo, así mismo entrena con Fernandito en uno de los más afamados clubes de Nueva York, el connotado Gimnasio Stillman, en donde puede regresar a su peso natural pesado y hacer “guanteos” con púgiles de su envergadura.  Así en 1945 Balbontin vuelve a Chile, algo pasado de peso pero con un acondicionamiento personalizado, se integra rápidamente al circuito nacional en donde, en 1945 ganó el campeonato nacional de boxeando con un estilo definido por “don Pampa” el cronista de Revista Estadio, como “con la Izquierda por delante, con una pavorosa derecha y una buena utilización del gancho de izquierda[3]

No muy diestro en el uso de la corta distancia, pero con un buen boxeo ortodoxo capaz de detener a cualquiera que se infiltre en su guardia ya había aprendido en Estados Unidos, los rudimentos del boxeo en categorías mayores, sabía que manejando bien su izquierda y siendo cauteloso, podría mantenerse a salvo. En 1947 viajo al campeonato latinoamericano amateur de Buenos Aires y se corono campeón nuevamente. Llegando así a la cima de su carrera pugilística.

En 1950 paso al profesionalismo, pero ya estaba fuera de forma, sumado a que la categoría en Chile no contaba con un circuito muy amplio, en el cual desarrollar un boxeo de calidad.

Balbontín fue un boxeador un tanto atípico, si bien resalto por su particular envergadura, incluso ser nombrado en la prensa como “el gordito”, algo poco común para nuestro boxeo, poblado de pesos gallo, ligeros y welters, también destaco por su procedencia y recursos, fue campeón desde 1937 con la Universidad Católica e incluso disputo un macth con el campeón de la universidad de Pennsylvania en 1940[4], entrenando en el afamado Gimnasio Stillman y también entrenando en Estados Unidos con Antonio Fernández el eximio.[5] Con todo este capital cultural fue capaz adquirir una mayor experiencia y trabajo físico que lo coloco en el tope del boxeo amateur en su época, lamentablemente nunca pudo, asistir a juegos olímpicos para demostrar sus capacidades en el ámbito internacional, “El pije del diablo queda así en los anales del boxeo nacional, como uno de sus más cultos exponentes”

[1] Jorge Drouillas Espinosa, Historiador del Boxeo.  Contacto a drouillas61@gmail.com

[2] “Don Pampa, Revista Estadio 1947. Enero

[3] “Don Pampa”, Revista Estadio 1945 Nº 128, 27 de octubre de 1945. Paginas 5-31.

[4] Don Pampa. Op Cit. Pág. 5

[5] Mas sobre Fernandito en http://www.elquintopoder.cl/deporte/antonio-fernandez-fernandito-el-mejor-estilista-de-chile-1930-1950/

Los Campeones de Melbourne 1956

Claudio Barrientos color 1956

Jorge Drouillas Espinosa[1]

En estos días en los que inician los juegos olímpicos y los medios prestan atención al más mínimo avance que puedan presentar los exponentes chilenos, incluso sabiendo que nuestras posibilidades reales son mínimas. Sin embargo, hace 60 años la realidad del deporte nacional distaba de estas esperanzas de milagro, y si bien es cierto los deportistas también llegaban en condiciones precarias a la cita olímpica. Si existía un circuito de deportes más amplio que permitía una mayor participación en diversos torneos latinoamericanos, de esa generación salieron tres púgiles que son los que finalmente llegaron a los juegos olímpicos de Melbourne en 1956, la delegación de boxeo fue realmente escueta sin embargo tremendamente victoriosa, con tan solo tres púgiles Ramón Tapia peso mediano, Claudio Barrientos, peso gallo y Carlos Lucas medio pesado.

Los tres representantes volvieron con medallas, dos bronces y una medalla de plata, a pesar de que en 1950 el boxeo era un deporte popular en Chile, sus practicantes estaban aún en un estado muy primario de la preparación física y técnica, de hecho, la proeza para este caso es doble ya que los chilenos vencieron a participantes de la poderosa Europa del este, que en esa época eran una potencia en términos de entrenamiento sistemático y técnico.

La medalla de Plata de ganada por Ramón Tapia tiene su historia de esfuerzo, pero a sí mismo es el representante que tenía más posibilidades, en un minero oriundo de Valdivia que había ganado el campeonato nacional de ligeros amateur en 1953, y obtuvo un segundo lugar en los panamericanos de 1954 y fue campeón latinoamericano peso medio amateur en Montevideo en 1955, sin duda venía con un muy buen nivel competitivo. Al llegar a los juegos olímpicos debuto con Zbigniew Piorkowski de Polonia a quien venció por KO, seguido de Julius Torma de Checoslovaquia, a quien venció también por KO, en semifinales venció Francia, por nocaut técnico y perdió en la final contra Gennadi Shatkov de la Unión Soviética, a todas luces fue una participación completamente espectacular, ya que por una parte logro vencer sin mayor discusión por la vía rápida, y no a púgiles sin preparación sino que de la mayor calidad posible en la época.  Los combates fueron cerrados y todos con alto nivel de intercambio de golpes, de hecho, cayo por nocaut en la final, al parecer Ramón Tapia era alguien que iba por todo y en la final perdió en su mismo juego[2].

Otro de los medallistas de esta victoriosa delegación fue Claudio Barrientos, quien llego a semifinales, este púgil oriundo de Valdivia, conocido como el “Tripa”, ya había obtenido la una medalla de bronce en los panamericanos, Julio Martínez[3], en su crónica desde Melbourne, habla sobre la poca adaptación a las comidas locales y la dificultad de Barrientos para alcanzar el peso en su categoría, evento que lo habría debilitado en gran manera, al llegar a su pelea de semi finales con el representante de Corea del Sur.

  Barrientos estaba poco adaptado al viaje, ya que venía muy debilitado por el jet lag y la dificultad de su pesaje, sin embargo, logro derrotar al poderoso representante de Polonia y Brasil.  Barrientos no llegar en condiciones óptimas para alcanzar la medalla, perdiendo claramente en su último combate. Barrientos, también había tenido una participación destacada en los últimos panamericanos en México, habiendo logrado el segundo lugar, la crónica de Martínez, culpa principalmente a factores como el control de peso como los principales responsables de su medalla de bronce, este punto nos habla de la preparación precaria, que muestra el estado “empírico” en el que funcionaba el boxeo chileno.

El último de los participantes, fue Carlos Lucas, quien no tenía mayores aspiraciones, debido a lo difícil de su categoría de semi pesados, generalmente dominada por competidores de Europa del Este, Lucas apodado el “solitario”, era un púgil de Villarrica, quien se veía obligado a entrenar en un lugar sin circuito de boxeo y todo de manera solitaria y esporádica, combatiendo en Valdivia y en los torneos nacionales en Santiago, se forjo a sí mismo, y eso fue su fortaleza pero a su vez su debilidad, esto le dio empuje y pero lo alejo del boxeo más técnico, y cuando llego a las olimpiadas se vio su falta de “ring” así y todo, al encontrarse rivales complejos por su boxeo “negativo” como lo dice el artículo de revista estadio[4], al enfrentar a sus rivales de Europa del Este expertos en amarrar y trabar peleas.

Finalmente, cuando dio sus pasos a semifinales, al combatir con el rumano Negrea, quien al segundo asalto tuvo la rotura de sus guantes y la organización no encontraba otro par, lo que hizo que pudiera recuperarse rápidamente, y ganar el combate. Esta historia parece el sino siniestro que pende sobre el deporte chileno, pero también tiene relación, con las precarias condiciones de entrenamiento existentes en Chile, en el caso de Lucas, no tenía púgiles de su peso y tampoco un circuito de competencia en su natal Villarica.

La hazaña de este grupo de boxeadores, fue única en la historia del deporte nacional, se enfrentaron a los púgiles de Europa oriental, que estaban en pleno auge del entrenamiento científico, con ciclos de entrenamiento y con equipos de profesionales que apoyaban a los deportistas, sumado a la ilimitada cantidad de recursos que los países socialistas, la limitada delegación Chilena logro, tres medallas únicas para el pugilismo nacional. Esto también se debió a la competición de nuestro país en diversos, torneos latinoamericanos como un proceso de largo aliento, que dio sus frutos en 1956. Dos de los medallistas ya tenían muy buenos resultados a nivel continental, es claro que a pesar de la esforzada carrera que tuvieron que realizar los humildes atletas chilenos que ganaron a lo impensable, estos estaban en un muy nivel competitivo para la época, en donde al menos en el cono sur reinaba el entrenamiento empírico, solo basado en la experiencia e intuición de los entrenadores. Hoy a 60 años de la gesta heroica el boxeo recuerda a sus gloriosos representantes.

 

[1] Profesor de historia, investigador del boxeo, Revista London Prize. Drouillas61@gmail.com

[2] Revista Estadio, Año CVI, Nº 708, 7 de diciembre de 1956, Pág. 25

[3] Martinez Julio, “Medallista de Bronce”, Revista Estadio XVI, Nº 710, 21 de diciembre de 1956, Pág. 30

[4] Marinez, Julio Op. Cit. Pág. 30

Los locales de boxeo en Chile 1900-1950

Club Corneliuo Saavedra 1923

Jorge Drouillas Espinosa [1]

Los antiguos locales de boxeo, el fueron una aventura para los primeros entusiastas de este deporte en Chile, como el incansable Juan Budinish, quien organizo los primeros encuentros en Valparaíso, considerado el primer púgil chileno, creo una academia de boxeo en 1896 en el Circulo del Coronel Urriola, y la academia del Hotel Melossi,[2] patrocinada por Alfredo Betteley ubicada en el sótano de aquel hotel.

El primer lugar en el que se practico el deporte de los puños fue el bodegón de marinos extranjeros conocido como Skating Ring, en Valparaíso en 1896 en donde el marino norteamericano Joe Daly junto con otros aventureros se daban cita para violentos combates a puños descubiertos, en un lugar que parecía salido de una película de western norteamericano, los púgiles sobre un tablado hecho de tierra apisonada con aserrín y enfrentándose a torso desnudo, bajo las duras reglas del London Prize[3].

Pero ya entrado el siglo XX, el boxeo dejo de ser un deporte de salón o un lugar de simples apuestas entre marineros, y paso a ser una actividad comercialmente rentable, en donde la expansión de gimnasios,  academias o centros boxeriles como los llama la literatura de la época crecieron de manera exponencial[4], debido a este explosivo aumento, se volvió necesaria la actividad comercial como medio de retroalimentación del deporte, es así como los primeros locales que albergaron el deporte fueron, circos y teatros, en los que se presentaban distintas variedades de disciplinas de combate, como la lucha grecorromana, la lucha libre, el jujitsu y el boxeo.

 Sin embargo la entrada del nuevo siglo trajo consigo, los rings con cuerdas, y los guantes de boxeo, los que no pasaban de las 4 onzas dando a entender que el boxeo aún era un deporte muy violento, fue así como el 4 de septiembre de 1911 en el teatro de Arturo Prat, ubicado en las proximidades de la actual Plaza de la Constitución, se llevó a cabo el primer combate en el que falleció un boxeador chileno, este fue Adolfo Morales[5] y durante la investigación policial sobre su muerte se determinó que por un lado el nulo profesionalismo del árbitro, quien por un localismo absurdo insistía en que este siguiera combatiendo y las pésimas condiciones del ring determinaron que este al caer en repetidas ocasiones, se golpeara la cabeza con tremenda violencia. Este hecho trágico determino que el boxeo fuera prohibido en la comuna de Santiago, y desde ahí emigro a comunas cercanas como Ñuñoa, Independencia y Recoleta, así mismo el espectáculo se reinvento en una curiosa performance del boxeo, que, al verse obligado a ser desarrollado al interior de Circos, como el Very Strong Man o el Circo Hipodrome[6], también compartía función, con pruebas de fuerza y espectáculos de lucha.

Los teatros como el American Cinema o el Teatro la Comedia, también se transformaron en improvisados recintos deportivos, durante 1917-1918, el boxeo tuvo un gran auge y los centros boxeriles que abundaban en la capital, realizaban diversos eventos, llamados academias en los que se realizaban múltiples combates de forma privada, uno de los lugares más famosos, fue el Centro Boxeril Benjamin Tallman, quien fue un verdadero mecenas de los deportes en nuestro país. La creciente popularidad del boxeo, hizo que los clubes tuvieran cada vez más socios y también durante las épocas más cálidas, el boxeo se organizó al aire libre, así fueron famosos los rings de La Pila del Ganso en Estación Central y el Campo Los Sport[7] de Ñuñoa que, durante la pelea más famosa del boxeo chileno, Loaiza vs Vicentini llego a contener la increíble cantidad de 75 mil espectadores en 1930.

También durante la década de 1920-1930 uno de los principales lugares fue el Hippodrome Circus, en donde debutaron todos los grandes del boxeo nacional, como Luis Vicentini, Tani Loaiza y Carlos Uzabeaga, este centro se destacó por organizar veladas de boxeo todos los sábados, dando un gran impulso al boxeo amateur.

Así mismo durante la década de 1930, también existieron otros lugares en donde se difundía el boxeo como la Universidad Católica y la casa central de la Universidad de Chile, así mismo la Federación de Boxeo de Chile que por esos años se ubicaba, en calle Serrano con Arturo Prat, estos lugares contribuyeron a desarrollar el boxeo en las elites, y en estos recintos se formaron boxeadores aristócratas como Zorobabel Rodríguez, Guillermo Matte, Alejandro de la Barrera y Temístocles Sáenz Soro, quienes a su vez serian formadores de la institucionalidad boxeril en cuanto a reglamentos y formación de diversas escuelas universitarias. Las universidades impulsaron lugares de práctica del boxeo como el Reina Victoria, ubicado frente a la actual Universidad Católica [8]

Durante la década de 1920-1930 el Ejército también organizo una amplia gama de combates, en el Regimiento Tacna y el actual museo de historia militar. Hacia 1940, las fuerzas armadas empezaron a participar en el torneo nacional amateur, que sería el gran evento deportivo del boxeo en Chile, a partir de la década de 1940 el Teatro Caupolicán serian el gran centro en donde se llevarían a cabo frecuentemente distintas veladas de boxeo y lucha libre, que son las principales atracciones de este conocido centro durante la década de 1940. El Teatro Caupolicán, además de ser el epicentro del boxeo amateur, será el principal escenario en donde brillaran las principales estrellas del boxeo profesional, como Mario Salinas, Humberto Loaiza, Carlos Rendich, Cloroformo Valenzuela, Arturo Godoy y Humberto Buccione. Este teatro vino a suplir los años de necesidad para un lugar cerrado en donde se pudiera desarrollar el boxeo y sus diversos campeonatos, tanto profesionales como amateur, siendo el gran lugar de boxeo en Santiago desde 1940 a 1980. También hacia 1947 se comenzó a utilizar el Estadio Nacional o Santa Laura, para ciertos espectáculos de relevancia nacional, como lo fue el combate de exhibición entre Joe Louis y Arturo Godoy en Julio de 1947, siendo Louis toda una súper estrella durante su estadía en Santiago. Los recintos boxeriles, hablan a su vez de las condiciones materiales en las que se creó el boxeo en Chile, desde la precariedad y la violencia del siglo XIX, hasta la creación de centros boxeriles, que privatizaron el espectáculo de sobre manera durante la prohibición del boxeo en Santiago, producto de las mismas irregularidades que volvían este deporte, precario y peligroso. Sin embargo, el crecimiento profesional de este deporte hacia 1930 sentó las bases, para su desarrollo con locales para su práctica de manera más permanente, como el teatro Caupolicán o el Hippodrome en Independencia, definitivamente esta iniciativa fue la que sostuvo el crecimiento de este deporte y proyección durante las décadas de 1940-1950, en el que mantuvo su competitividad a nivel continental.

 

[1] Profesor de historia, historiador del boxeo. Contacto a drouillas61@gmail.com y @londonprize en twitter

[2] BIBLIOTECA NACIONAL DE CHILE. “Primeros locales de boxeo”, en: Primeros recintos deportivos en Chile (1860-1938) . Memoria Chilena . Disponible en http://www.memoriachilena.cl/602/w3-article-127841.html . Accedido en 11/7/2016.

[3] Antiguas Reglas de combate de puño limpio, vigentes durante el siglo XIX

[4] Ya hacia el año 1918, existían al menos 68 centro de boxeo distribuidos por todo el país, principalmente en Santiago. Catastro particular del autor

[5]  Para mayor información véase http://www.elquintopoder.cl/deporte/adolfo-morales-la-historia-del-primer-muerto-en-un-ring-en-chile/

[6] “Los Rings de Antaño”, Revista Estadio. 11 de octubre de 1947 año VII, página 20

[7] “Los Rings de Antaño” Op Cit. 20

[8] Los Rings de Antaño. Op. Cit. Pág. 20

Mar y boxeo, el marino John Berhnart

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Jorge Drouillas Espinosa[1]

 

El mar parece ser durante la primera mitad del siglo XX, una fuente inagotable de aventureros entre los que se incluían boxeadores de medio tiempo, al interior de los buques mercantes o militares. Famoso es el caso del célebre Juan Budinish, quien se fue de fogonero en un buque que viajaba a los Estados Unidos y aprendió la “dulce ciencia” de manos de un antiguo boxeador de la armada norteamericana el mítico Joe Daly, quien también como marinero había participado en rudos combates en Valparaíso en el bodegón conocido como el Skating Ring, en encuentros que rallaban en la ilegalidad. Hacia 1890 el boxeo se desarrollaba Valparaíso de manera ilegal en varios centros nocturnos por medio de apuestas. El mar de esta forma había sido uno de los principales transmisores del deporte de los puños a lo largo del mundo. En 1928 llega a Chile un curioso personaje, a la escena del boxeo nacional, era el marinero mercante de origen letón John Berhnart, nacido en 1902 en Letonia, había aprendido desde los 12 años el boxeo en su país, en que sin embargo se practicaba de forma meramente recreacional, a los 14 años ingresa como marino mercante a una compañía naviera alemana  y a partir de ahí recorre el mundo y comienza a boxear a diario con otros marineros, como medida para contrarrestar las largas horas de tedio en altamar.

Es así como hacia 1928 en un barco mercante de Suecia que se dirigía a Chile en busca de salitre decide que este será su último trabajo en alta mar y desde ahora se dedicara al boxeo profesional, ya que a esa época su récord era de 81 combates con 42 nocauts, un empate y sin derrotas, sumado a este récord que declara a la revista Los Sports en 1928[2], tenía una gran cantidad de combates amateur a bordo de barcos mercantes, participando de combates en Estados Unidos, Italia, Montevideo y Brasil. Incluso una detención de un mes en Londres por golpear a cuatro policías durante un control de identidad[3], sin duda Berhnart era un duro.

Pero también poseía un distintivo especial, sus tatuajes, los que son muy mal mirados en la época, en 1920 las únicas personas con tatuajes eran delincuentes y marinos de dudosa reputación, incluso es común encontrar en las discusiones criminológicas de la época, el discurso sobre la función delictual de estos, vistos como un atavismo digno de cerebros menos evolucionados. Pero como ya hemos mencionado Berhnart, era un duro y poco o nada le importaban las consideraciones sociales de la época, en su entrevista cuenta que cada tatuaje indica una parte de su vida, así como el primer barco con el que llego a altamar, pero también señala que en su brazo esta tatuada la “parca”[4] tatuaje el que le recuerda que durante su vida ha sobrevivido a tres naufragios, lo que marcaría su disposición a la lucha.

John Berhadr

Berhnart 1945, Federación de boxeo

Su  estilo de boxeo se destaca por el combate a corta y media distancia, derrotando en un combate espectacular al “hombre de acero”, Duque Rodríguez[5], que era el monarca de los pesos medios hacia 1928, Berhnart tenía un estilo propio del combate callejero, a corta distancia y con golpes letales al cuerpo y mentón, en este sentido su estilo si fue un aporte al boxeo chileno ya que hacia la época, que no iba más allá del encuentro rudo de golpes dirigidos al bulto pero carentes de la necesaria sangre fría para volverlos letales.

 Si bien es cierto nunca combatió por títulos continentales, no fue un mal boxeador y siempre tuvo su público que lo aclamo en tierras ajenas, Berhnart también supo salir adelante en un medio en donde su presencia era más bien incomoda, el mismo declara que si bien le gusta el boxeo, le cuesta adaptarse a la rigurosidad de los entrenamientos que se muestran muy tediosos y repetitivos para alguien de su carácter. En 1928 se enfrentó a todas las figuras de su categoría, derrotándolos a todos[6]. Saliendo de la nada para convertirse en toda una estrella deportiva, con gran carisma siempre fue un caballero en el ring. Además de ser un hábil poliglota que hablaba 10 idiomas, habilidades que le permitieron vivir del boxeo en Chile, ya que durante la década de 1940 se desempeñó como profesor de la federación de boxeo de Chile, e incluso en imágenes de la época, casi 20 años después de su arribo, se ve igual de imponente y duro como lo fue durante sus tiempos como marino mercante. La historia de Berhnart, habla del recorrido de los inmigrantes aventureros, esos que viajaban en torno al globo solo con tal de vivir emociones fuertes y al límite. Tal como lo menciona en su entrevista a Los Sports el tatuaje de la “parca” indicaba su disposición a morir siguiendo sus sueños sin miedo.

[1] Historiador del boxeo, perspectivas de construcción de masculinidad durante el siglo XX. Contacto a drouillas61@gmail.com,  @londonprize en twitter

[2] TONOAB, Entrevista a John Berhnart “el marino letones”, Los Sports Año V, N° 254, 1928.

[3] Los Sports. Op Cit. 1928

[4] En la antigua Grecia es la representación de la muerte.

[5] Véase. La columna “El hombre de acero” Duque Rodríguez en   http://boxeadores.cl/2016/06/14/el-hombre-de-acero-duque-rodriguez/

[6] Véase record de Berhnart en Boxrec. http://boxrec.com/boxer/173905

Velada del 1 de Julio Club México, los combates amateur

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Jorge Drouillas Espinosa[1]

Anoche se realizó una velada de boxeo profesional en el Club México, con el esperado retorno de Miguel Aguja Gonzales. En esta ocasión se realizaron cuatro encuentros amateurs, entre el Santiago Centro, el Club México y San Joaquín.

El primer encuentro en la categoría 64 kilos, fue entre Santiago Centro, con Luis Figueroa vs Padre Hurtado representado por Ignacio Medina. El combate fue un duro encuentro entre fajadores, con pelea a corta distancia y un interesante despliegue de golpes de mediana y corta distancia, a pesar de la acometida del representante de Padre Hurtado, este fue perdiendo potencia y dando lugar a aperturas que permitieron, la victoria al rincón rojo representado por Santiago Centro, por fallo dividido. Fue un combate de gran intensidad y una excelente forma de empezar la noche.

El segundo encuentro fue en categoría junior 51 kilos a 3 asaltos de 2 minutos, entre el Club México, representado por Tomas Correa y San Joaquín con Matías Becerra. A pesar de ser un combate de juveniles, fue bastante duro, con una muy buena representación de San Joaquín, quien se despeño con habilidad en la media y corta distancia. Su rival del Club México, en repetidas ocasiones, utilizo las piernas para alejarse del peligro sin embargo, se le veía poco adaptado a los golpes y con carencias en el boxeo a larga distancia, de todos modos dio combate durante los tres asaltos, resultando ganador, Matías Becerra de San Joaquín.

El Tercer encuentro fue entre Dylan Valencia del Club México y el representante de San Joaquín[2] en la categoría 67 kilos. El combate empezó de manera interesante, ya que el representante de San Joaquín ingreso con un potente jab a buscar conectar la combinación con la derecha, sim embargo, la su condición física comenzó a mermar paulatinamente durante el primer asalto. De esta manera Valencia, se impuso sin mayores dificultades durante el segundo asalto, demostrando el púgil del Club México, un hábil manejo del roller shoulder, bloqueando así cualquier intento del rival. De esta manera el tercer asalto, resulto un tanto trabado por repetidos amarres y una frustración creciente en el púgil visitante. Con la victoria final de Dylan Valencia por decisión unánime.

El cuarto encuentro en la categoría 52 kilos, entre el Club México y San Joaquín[3], que desde el principio demostró gran acometividad, con despliegue de ganchos amplios de parte de los dos púgiles, a lo largo de los tres asaltos, el ritmo del combate aumento dando paso a una caída del representante del Club México al tercer asalto. Durante este asalto al igual que el anterior encuentro se vieron algunas actitudes poco deportivas y faltas de la caballerosidad característica del boxeo, en este punto es la nota amarga de la noche. El combate luego de duro intercambio de golpes a corta distancia, y un mejor manejo de ring, se impuso, ante un contrincante con gran resistencia y agresividad.

Se destaca el buen nivel de San Joaquín, con púgiles que demostraron estar a la altura de la tradición de los locales, también la nutrida y variada afluencia de público, que acudió a ver al Miguel Aguja Gonzales, esperemos ver más seguido, el boxeo amateur por los distintos rincones de la capital y seguir disfrutando de este bello deporte.

 

[1] Historiador del boxeo, editor de https://londonprize.wordpress.com/ contacto a drouillas61@gmail.com

[2] Pidiendo las disculpas correspondientes, el audio del lugar es de muy mala calidad y no pude entender el nombre del rival.

[3] Nuevamente pido disculpas, ya que esta vez el audio era un ruido ilegible y lamentablemente en mi calidad de publico, no tengo acceso a la lista de púgiles.

Velada del 17 de Junio en Club Mexico

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Por Jorge Drouillas Espinosa

Anoche en el Club México a eso de las  21:30 horas, ante un reducido público, se llevó a cabo una velada de boxeo amateur entre el Club México y las distintas escuelas de la Capital, representadas por Cerro Navia, Renca, Club Huemul, San Bernardo y Ovalle.

La velada empezó de manera interesante en un combate entre Santiago Centro vs Club México, ganando el representante de Santiago Centro de nacionalidad ecuatoriana por puntos, en un buen despliegue de desplazamientos y mejor demostración técnica que su rival.

El segundo combate entre Cerro Navia y los locales, tuvo el debut de un aguerrido púgil de 16 años, que a pesar de sus valerosos embates demostró carencias técnicas, cayendo al segundo asalto por TKO, ante el experimentado rival del Club México. Se destaca su empuje y combatividad a su corta edad.

El tercer encuentro, entre San Bernardo y C. México, fue un electrizante encuentro entre dos púgiles de gran velocidad y volumen de golpes, superando el representante de San Bernardo, por una mayor precisión y mejor estado físico.

El cuarto combate, sorprendió por la participación del púgil de Ovalle, demostrando una alta combatividad, y resistencia a al castigo, sin embargo, la mejor técnica, de desplazamientos y uso táctico del ring, le dieron la victoria al representante del Club México.

El quinto combate, fue un muy buen encuentro en la categoría 72 kilos, entre los representantes de Santiago Centro y Renca, demostrando el púgil de Santiago Centro, una gran coordinación de piernas, poder en sus manos y hábiles reflejos, dando un muy espectáculo y ganando por puntos.

El último encuentro de la noche, pareció un racconto del combate de Provodnikov vs Molina Jr, entre el representante del Club México vs Ovalle, lleno de duros embates y un alto nivel de golpes, el representante de Ovalle, demostró un majeño más hábil del jab y rectos de derecha, sacando ventaja a su estilo, llevándose el encuentro.

La velada se desarrolló de forma puntual y muy organizada por el Club México, llama la atención las mejoras técnicas en los púgiles locales, y la aparición de inmigrantes que se suben al cuadrilátero, como en los inicios del boxeo en Chile.

 

Temístocles Sáenz Soro el boxeador aristócrata

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Jorge Drouillas Espinosa[1]

“Cuando subieron al cuadrilátero, la barra estudiantil atronó el Caupolicán. El pije Coliñon, bien uniformado, con bata de seda azul y la gran lechuza universitaria en la espalda, saludo aparatosamente. Un grito enorme de sílabas entrecortadas dio la bienvenida al campeón: Chi-chi-chi-le-le-le-U-ni-ver-si-dad-de-Chi-le.”

El púgil y San Pancracio Juan Uribe Echeverria. 1966

La historia del boxeo nacional está llena de aficionados, que solo por gusto contribuyeron enormemente al desarrollo de este deporte en Chile. Este es el caso de un personaje desconocido, el Sportman nacional Temístocles Sáenz Soro quien fue el principal impulsor del boxeo universitario en Chile contribuyendo a la formación de clubes en la Universidad de Chile, Católica, Valparaíso y la Universidad de Concepción, así mismo organizo variados torneos universitarios, en los cuales la aristocracia de la época practicaba el boxeo, primero de manera recreativa y paulatinamente avanzando en la creación de campeonatos amateur, que incluso llegaron a las olimpiadas de Paris en 1924, como es el caso de Zorobabel Rodríguez.

Temístocles Sáenz responde a Los Sports[2], que su misión difusora del boxeo cumple con el objetivo de las naciones más avanzadas, que fomentan el deporte científico y también un deber patriótico, en la formación moral y física de las elites.

En una columna inserta en la misma entrevista menciona: “Con justa razón alguien ha dicho que el porvenir de Chile está en las manos de la juventud estudiosa, lo que no debe extrañarnos por palparnos continuamente en las grandes jornadas que tienen por escenario el extranjero. Norte América, Inglaterra, Francia y Alemania, exhiben un porcentaje considerable de estudiantes que en la palestra deportiva se someten al cultivo de su pasta física. Hagamos otro tanto en Chile, y convirtamos en realidad lo que se está gestando con fuerzas de huracán; para lo que necesitamos la cooperación, una ayuda rápida y eficaz de parte de quienes, están encargados de encauzar la educación física en el país, para así contribuir a un brillante porvenir racial.[3]

Sáenz, demuestra así su ferviente creencia en que el deporte podría renovar el país, y aún más conformar una mejor elite, es en sí un objetivo político ideológico la necesidad de formar una elite higienista con un estricto código moral, de ahí su fuerte labor por la difusión del boxeo en las universidades. ¿Pero era Sáez un simple teórico? Lejos de ser un simple boxeador de papel, se dedicó desde temprana edad durante los inicios del boxeo masivo en Chile, aprender la “dulce ciencia”, en 1917 aprende la técnica con el púgil Charles Roberts, un peso ligero de Concepción, que competía frecuentemente en los diversos ring que pululaban por Santiago. Además, en este mismo año tomaba clases diarias en la Federación de boxeo de Chile, que a esos años se ubicaba en la actual calle Nueva York, incluso comenta que, por esos años, su formación incluía la voraz lectura de diversos manuales de boxeo, lucha y cultura física, en diversos idiomas, esta era sin duda una ventaja ya que el conocimiento del boxeo académico, sigue perteneciendo hasta el día de hoy al manejo del idioma inglés. Ya con estas ventajas culturales Sáenz ya en 1922 se transforma en entrenador y manager de variados púgiles algunos de renombre en Sudamérica como Salvador Grecco, Constantino Saffie, Abelardo Hevia, Eliecer Ortega entre otros.[4]

En 1925 comenzó a viajar por el mundo a competir en diversos campeonatos amateurs, en Buenos Aires, Boston y Montevideo. Compitiendo junto a sus púgiles en varias ocasiones, incluso su record es bastante impresionante, con 573 peleas amateur y 467 victorias. Sin duda Sáez no era un aristócrata de club, si no que un personaje activo en la formación de clubes universitarios y la actividad deportiva en los principales centros estudiantiles de Chile. En 1927 viaja a Talcahuano para formar árbitros y jueces de boxeo, que participaran en los eventos boxeriles de la Universidad de Concepción. En esta misma ciudad participo como inspector de ring y en los entrenamientos de los diversos centros boxeriles del Gran Concepción, también fue delegado regional del importante club de esa zona el Aliro Gonzales, ante la asociación departamental de Santiago, miembro de la comisión de campeonatos y vicepresidente de la Comisión Técnica de entrenamientos; director de numerosas corporaciones boxeriles. En 1927 abre el centro de boxeo de la Universidad Católica en donde fue director y organizador de variadas olimpiadas universitarias. También fue corresponsal de la revista Nueva York pugilista y formador del Primer Congreso Nacional de boxeo amateur y perfeccionamiento de los pugilistas amateurs de Chile.

La labor de Sáenz fue incansable, partiendo como un simple practicante con recursos, termina 10 años después como una de las figuras más relevantes en la organización del boxeo amateur en Chile, su labor fue incansable respecto a lo que muchas veces pasa escondido entre las luces y nocauts del boxeo, su labor fue la formación de una estructura administrativa del boxeo amateur y más especialmente en el caso de la organización universitaria de diversos torneos. Incluso hoy en día esta labor parece fuera de todo alcance.

Evidentemente Sáenz, contaba con una amplia red de contactos y el ser miembro de la aristocracia favorecía enormemente su labor, es caso clásico del Sportman, un caballero que cultiva su cuerpo, pero a la vez es capaz de hacer de esto una opción política. En el caso de Sáenz apuesta fuertemente por el desarrollo del boxeo amateur como formador de los valores de la clase dirigente y el deporte en general como formador de la masculinidad. Temístocles Sáenz, es la muestra como la elite se tomaba el deporte a inicios del siglo XX, primero parte como amateur, pero rápidamente escala a las posiciones administrativas de importancia, tanto en las comitivas provinciales como formativas de las reglas del boxeo en Chile. Su aporte al desarrollo del boxeo fue fundamental en áreas poco conocidas, como la gestión del entrenamiento científico, la organización de jueces y árbitros a lo largo del país y la creación de clubes universitarios de boxeo al más estilo de las Universidades de Estados Unidos. Sáenz pasa más bien a la historia como juez y autoridad directiva del boxeo en Chile, pero es elemental entender que incluso desde su acomodada posición fue capaz entrenar, combatir, dirigir y gestionar amplias redes de este deporte por todos los centros de educación de Chile.

[1] Magister en Historia y Ciencias Sociales. Investigador del boxeo en Chile. Contacto a drouillas61@gmail.com

[2] Los Sports. “Preparando la olimpiada universitaria”, 5 de octubre de 1928. Artículo de Tonobar, página 1

[3] Los Sports. “Convirtamos en realidad lo que se está gestando con fuerzas de un huracán”, 5 de octubre de 1928.  Temístocles Sáenz Soro página 1

[4] Los Sports. Op. Cit p. 1